21/1/06

Érase un país sobre un musgo construído

Supongo que este es un post bastante "esperado" por todo el bombo que le he dado al viaje, pero realmente no me apetece escribir mucho al respecto. No me sale ningún espléndido post en el que narre mis aventuras y desventuras que se ajuste a lo que me hubiera gustado. Pero, como lo prometido es deuda, aquí va el post sobre mi viaje a Irlanda.

Esta es la tercera vez que piso la Isla Esmeralda. La primera vez era una boba quinceañera que se sorprendía con cada cosa que se le cruzase por delante, pero era demasiado tímida como para hacer las cosas que ahora sí haría. La segunda vez que estuve allí fue en Limerick, y fue, sin lugar a dudas, una de las mejores experiencias de mi vida. Me dieron una beca para hacer un curso de inglés durante un mes. Era un proyecto de adulta que vivió más intensamente ese mes que cualquier otro de su vida.

La última vez que he estado paseando por tierras irlandesas fue similar a la primera, pero cinco años después. Fui una boba veinteañera que se sorprendía con cada cosa que se le cruzase por delante pero demasiado lela para hacer las cosas como le gustaría hacerlas.

No sé, la mayoría del viaje estuve repasando viejos tiempos: las húmedas calles de Dublin, los hechiceros cuervos del People's Park, los asientos dobles de los autobuses dobles de la capital, el cielo plomizo que acarrea un aire siempre fresco a tus pulmones, los borrachos chapurreando tonterías e ignorando tu cara de "no me importa lo más mínimo", los zrillones de musgos que te asaltan en cada esquina, los atracones de chocolateados pingüinos o las eléctricas punzadas del guitarrista de Grafton Street. Una espiral de sensaciones que jamás podrías vivir en tu propia casa. Y no sólo por ser un país distinto, sino porque al estar de vacaciones, te dejas llevar por todas estas pequeñas cosas que en tu vida diaria ignoras automáticamente.

También ha habido cosas nuevas igual de memorables: dos días seguidos de una espesísima niebla, extrañiexperiencias en un B&B, el incidente de la vieja bigotuda, los borrachos y su obsesión con los Happy New Year, melenas agitándose en una noche oscura, muchas horas innecesarias pero felices ante el televisor o una fantástica colección de aves expuestas a lo largo del río. ^_^

Lo que pasa es que no todo ha sido tierno y precioso, han habido momentos feos que, aunque guardaré también entre mis recuerdos, no son lo mejor que pudo pasar. Pero la culpa no es del viaje, la culpa es de nosotros los viejos. Y es que me he dado cuenta de que a medida que uno va acumulando experiencias a sus espaldas, cada paso nuevo que intenta dar está sometido por ellas de una terrible y aplastante forma. No es como cuando tienes 12 años y no te importa para nada qué haces, dejas de hacer y sus consecuencias. Ahora, cualquier decisión, por nimia que sea, tiene una preparación mental para llevarla a cabo, una tensión ante los variables resultados que puedas obtener, un dudoso avance cuando por fin das el paso y un peso más que añadir a tu ya magullada espalda que se va llenando de experiencias. Con razón los viejos están tan ausentes, la carga que deben tener acumulada no puede ser transportable por alguien cuerdo.

Concluyendo: Viajad todo lo que podáis, sin dudar de vuestros pasos, que las experiencias, en balance, son siempre positivas y enriquecedoras. Que siempre merece la pena viajar, sea como sea, es de las pocas cosas que puedo afirmar con poco miedo a equivocarme. ^_^

7 comentarios:

Vacío dijo...

Pue entonces hasta el lunes no esperes un comentario cuerdo y con sentido.

Siltha dijo...

Cruel

Sinkim dijo...

Alegra ver que te lo pasaste bien, y para la próxima vez que vayas de viaje relajate, si a tu edad y de vacaciones no haces locuras cuando las vas a hacer :-DD

Siltha dijo...

No te preocupes, Sinkim, si relajada estuve... XD En realidad, raro es el día que me estrese. Como ya digo, el balance fue muy bueno, pero no dejan de haber pequeños matices que, sumados a mil matices anteriores, hacen que las cosas no rueden tan bien como podrían haberlo hecho.

anomalias habituales dijo...

en cuanto a acumular experiencias y cargas en nuestra espalda, estoy convencido que las mayores decisiones las tomamos antes de volvernos viejos, tal vez incluso nos volvamos viejos debido a la trascendencia de las opciones escojidas, debido a los riesgos tomados. Pero mas alla de preocuparnos excesivamente por ellas; cuando estamos convencidos de algo no debe haber vuelta atras, con 12, 15, o 30 anyos. Los viajes repetidos son aburridos, aunque lo bueno de eso es que en realidad nunca repetimos dos viajes.
Por cierto que te escribo desde Dublin, un beso!

Siltha dijo...

Sasto, nunca se repiten. ^_^ En cuanto a lo de hacernos viejos, sí, nos hacemos viejos por tanto comernos la cabeza. Creo. ¿Qué haces en Dublín? XD Suertudo. Yo quiero vivir en ese musgo, no en el desierto este... Snif.

Siltha dijo...

Por cierto, Void, el lunes fue hace días... XD