24/7/08

Actividad, invencibilidad, euforia

Desde que empezó el cuatrimestre en febrero de este año, no he parado ni cinco minutos. ¿Y por qué?, os preguntaréis. Pues porque me siento tremendamente bien cuando soy una persona activa. 

La cosa tiene parte de trauma infantil: mis padres siempre han sido polos opuestos; mi madre ha sacado a la familia adelante casi sola, mientras mi padre se dedicaba a construir castillos en el aire consumiendo los recursos que mi madre conseguía con menos fantasía y más trabajo duro. 
Y no es que sacar dos niños adelante sea mi sueño, pero siempre he admirado la capacidad de mi madre de vivir siempre haciendo cosas sin apenas tiempo para sentarse a no hacer nada. Sus objetivos se centraban en la familia, y ella, a base de trabajo duro, ha conseguido lo que se ha propuesto. Hasta hace poco, me daba mucho miedo estar siguiendo los pasos de mi padre y terminar convirtiéndome en una especie de parásito que más que vivir, sobrevive con tal de no esforzarse en exceso*

Mi gran frustración en la vida siempre ha sido ver cómo he ido dejando pasar mil y una oportunidades y he desaprovechado mi talento en cosas como los estudios por simple vagancia. Pero este cuatrimestre, los dioses sabrán porqué, he pegado un cambio radical, y ahora no paro, necesito tener cosas que hacer todo el rato, necesito esta vida hiperactiva. Trabajo, estudio, tengo vida social (más o menos), viajo, me ocupo de mi casa y mis gatos, me frikitizo cada día un poco más... Tengo mil y un planes (tanto a nivel de carrera como de ocio), y, lo mejor de todo, es que tengo plazos para llevarlos a cabo. No es lo típico de "Oh, algún día quiero aprender ruso...", sino que ahora voy a la escuela de idiomas y me matriculo en ruso si es eso lo que quiero.

Desde luego, no todo me sale a la perfección y no llevo todas las cosas al cien por cien porque sigo siendo humana y fallando, pero estoy mil veces más contenta conmigo misma que hace unos meses. Siento que puedo hacer lo que quiera, que soy invencible, aunque a veces me sienta agotada o agobiada. Aunque el peso de mis autoimposiciones sea a veces enorme, aunque falle en alcanzar mis objetivos titánicos y me frustre (los lloriqueos y quejas suelen ser teatro para desahogarme, generalmente), sigo siendo feliz. Porque me gusto mucho más a mí misma así, con proyectos y llevándolos a cabo a un ritmo más que aceptable. 

Me odiaba mucho y me frustraba horrores hace unos años, cuando era una persona estática que necesitaba pensarse una hora si mover un dedo era lo conveniente o mejor ahorrarse la energía. Ahora simplemente hago más y le doy menos vueltas a las cosas, tengo más claro lo que quiero y cómo quiero conseguirlo, estoy en acción constante. Ahora, cuando pienso en lo cerca que estoy de la persona que quiero llegar a ser comparado con hace unos meses, me invade una placentera eufória. Quizá sea una especie de masturbación del ego, que de eso tengo de sobras, pero realmente me gusto mucho así. Tengo muchas ganas de vivir, de aprender, de averiguar, de crecer... No conozco mucha gente así, la mayoría son mucho más conformistas... no me parece malo, pero una vez he conocido esto, dudo que pueda abandonarlo... Quizá me he vuelto una yonki de mi propia adrenalina, pero no pienso dejarlo. Creo que es algo que todo el mundo debería probar, porque estoy segura de que la gran mayoría no sabe de qué estoy hablando en este post. 

Incluso me atrevería a decir que esta extraña euforia es la misma que separa a los que, ante la pregunta de "¿Si te ofreciera la inmortalidad, la aceptarías?", dan un sonoro "¡Sí!" y al resto. 

*Ojo, aunque esté echando pestes de mi padre, lo quiero un montón y tiene sus cosas buenas, pero en el tema de trabajar y económicamente hablando no me gustaría parecerme a él ni de lejos.

5 comentarios:

la reina del hielo dijo...

Te entiendo, yo estoy en una situación parecida el problema es que, cuando quieres parar, no puedes y me encuentro rara e inquiteta, y me pongo nerviosa.

Gonzo dijo...

Me lo parece a mi o me has liado para que haga ejercicio?

El Jose dijo...

Me alegro un copón. Sigue así reina elfa, y cómetelos a todos. Puede que te salgas con la tuya, puede que no, pero será imposible que acabes como tu querido progenitor. Por lo menos ya tienes los pies bien puestos en el suelo.

Eso sí, recuerda lo que una vez Alfred le dijo a Bruce Wayne: "Creo que incluso los murciélagos necesitan dormir de día".

Tipo listo, ese Alfred. Siempre me cayó bien ;)

Siltha dijo...

Por suerte eso no me pasa. Controlo bastante bien mis niveles de agotamiento físico/mental, y una de mis prioridades es mantenerme siempre dentro del límite de lo sano, nunca me paso más de tres días durmiendo mal o comiendo mierda, y sé parar para recargar pilas y des-saturarme.

Gonzo, sí, te he liado. XD Pero ya verás que anuncio de teletienda más guapo nos va a quedar.

Joseeeee, gracias por el comentario, eres el más mejor. A ver cuando vuelves a postear, ¡que en verano también quiero noticias tuyas!

pensamientoartificial dijo...

Ahora tenemos que elegir, ¿somos tiburones o peonzas?